En el día de hoy os hablo de una novela que me tentó a dejarla aparcada porque, al principio de la lectura, me costó un poco más de lo normal entrar en la dinámica de "Todos nosotros" , pero llegó un momento en el que ya no pude parar de leer. Esta novela me ha hecho darme cuenta de que, efectivamente, cualquier cosa, evento, etc., no es como empieza sino como termina. Y que final tiene. Leedla, hacedme el favor. La historia que nos presenta Javier Menéndez Flores está plagada de apariencias, ya que como se dice en ciertas ocasiones, las apariencias engañan. La novela transcurre entre dos épocas: 1981 y 2002, años caracterizados por una serie de desapariciones de varias chicas, desapariciones que deberá averiguar un policía, Diego Álamo de nombre, junto con su equipo. La investigación comandada por Álamo hace que la vida, más o menos, tranquila que se lleva a cabo en la comisaría se transforme en una montaña rusa de sensaciones encontradas, de sufrimiento, de mentiras, ...