Era una mañana bien fría aquella en la que mi vida tomó un giro de 180 grados. Me desperté nada más sonar el himno del FC.Cartagena que tengo como sonido de la alarma. Cuando me disponía a poner los dos pies en el suelo sonó el timbre. "¿Quién coño será si son las 8.00h de la mañana?", fue el primer pensamiento que pasó por mi mente atontada a primera hora del día. - Augusto Prisco, abra. Somos la policía. La policía en mi casa y sin saber el motivo de esta visita tan inesperada. - Enseguida agentes. Me acabo de despertar. ¿Les importaría que me aseara antes de abrir la puerta? No obtuve respuesta. Simplemente, cuando me quise dar cuenta estaba en el suelo con los pelos mirando para Cuenca y con una toalla que me tapaba la zona noble. - Me temo que nos va a tener que acompañar a comisaria señor Prisco. - De acuerdo. Aunque no se el motivo por el que se me requiere en la comisaria, agente.... - Inspector. Soy el inspector Alfredo Romano. - Y...