Llegados al día de la noche de los muertos vivientes y toda la parafernalia aquella de zombies y bichos raros que se dedican a asustar a la gente de bien o a hacer tratos, me acuerdo de un día en la escuela en el que la profesora nos contó a los que estábamos en clase: - Muchachos, como estamos en Halloween, quiero que para el próximo día que tengamos clase os disfracéis de lo que sea pero que guarde relación con la fiesta de Halloween. Después de esta indicación de la profesora me quedé pensativo un buen rato diciendo en mis entrañas: "¿De dónde saco yo algún disfraz?". Salí del aula sin tener muy claro que hacer para poder participar en la tontería aquella del Halloween. Digo tontería porque nunca lo había experimentado y porque nunca nos habían mandado como tarea de casa el disfrazarnos de zombis. En ese momento vi algo que nunca había visto. Vi a una persona que andaba de una forma rara y en vez de hablar como un persona hacía unos ruidos de difícil compr...