Hace un tiempo leí "Teodora, la crisálida de Bizancio" y "Oleum" del mismo autor y hasta ahora no había vuelto a leer nada de Jesús Maeso de la Torre.
Me apetecía volver a Jesús con "El jardín de las vestales" aprovechando que Cartagena estaba de fiestas de Cartagineses y Romanos.
"El jardín de las vestales" no es solamente una novela "de romanos" más. Es mucho más que eso, es un homenaje a la literatura y la lectura, además de ser una historia que busca transformar la vida de Roma desde la cultura.
Nunca me había sentido tan identificado con un protagonista hasta ahora. Tulio Vero, el protagonista junto con la vestal Valeria Domicia, es un apasionado de la lectura, tiene una librería familiar como también es mi caso, ansía conocer a su escritor favorito y no duda en viajar a Roma para conocerlo aunque va a Roma de una manera muy diferente a la que tenía él pensado.
Tulio, natural de Gades (Cádiz) debe salir de su tierra debido a que mete la pata y para tratar de restituir su buen nombre debe huir y va a parar a África en donde Roma mantenía un enfrentamiento con un pueblo de allí.
Al principio de la novela hay una frase recogida por Plinio el Joven en sus cartas que dice "Para leer continuamente hay oportunidad, pero para escuchar al escritor y conocerlo, no siempre, caro amigo". Y cuanta razón esconde esta frase. Por esta misma afirmación es por lo que realizo los directos de Instagram y siempre disfruto en los distintos eventos literarios a los que voy para charlar con los autores porque pienso que el encuentro entre autores y lectores es algo esencial para mantener la literatura y la lectura viva.
La novela está dividida en varias partes. La primera nos cuenta los orígenes de Tulio Vero y porque debe huir. La parte intermedia nos presenta a la vestal Valeria Domicia desde que es niña y accede al templo de Vesta hasta su salida debido a una circunstancia muy importante para el devenir de la trama de la novela. Y la tercera parte seremos testigos de como Tulio tratará de sobrevivir en mitad de una manada de lobos como eran las altas esferas de la Roma de la época.
En la novela también se narra la disputa entre los seguidores de Marco Antonio y los de Octavio.
En definitiva, "El jardín de las vestales" nos habla de segundas oportunidades, de superación, de aceptar nuestros propios límites y de aprender que como decía Russell Crowe en la película "Gladiator": "Todo lo que hacemos tiene su eco en la eternidad" aunque sea algo insignificante.
FICHA TÉCNICA:
Nº PÁGINAS: 448 Páginas.
AUTOR: Jesús Maeso de la Torre.
EDITORIAL: HarperCollins Ibérica.
ENCUADERNACIÓN: Tapa Dura.
TEMÁTICA: Novela Histórica.
AÑO DE PUBLICACIÓN: Febrero 2024.
ISBN: 9788410021372
NOTA: 9/10
SINOPSIS:
Esta es la historia de Tulio Vero, el librero de Gades conocido como Graeculus, el Pequeño Griego, por su amor a las letras. Hijo del noble Ulpio Vero, su familia se enriqueció mediante el comercio e importando libros que luego vendían en su magnífica librería El Cálamo de Hermes.
Muy joven, apenas un muchacho, su acomodada existencia se vio agitada por dos deseos: el de viajar a Roma para conocer al famoso historiador Tito Livio y el de su amor imposible por la vestal Valeria Domicia, que le llevarán a afrontar viajes de ida y vuelta, aventuras y castigos, y a vivir una vida siempre marcada por el amor a los libros.
Después del éxito de Oleum, el aceite de los dioses, Jesús Maeso de la Torre regresa a la Roma Imperial con una magnífica novela ambientada en el siglo I a. C. que, siguiendo la peripecia del más afamado librero de la Antigüedad, nos sumerge en la agitada vida política y cultural del foro romano, pero también de la rica y vibrante Gades.
Plinio saluda a su estimado Publio Metilio Sabino Nepote:
¿Nunca has leído la sorprendente anécdota acaecida en tiempos de Augusto, que se comentó en Roma con asombro?
Sucedió que un provinciano de Gades, impresionado por la reputación y gloria de Tito Livio, vino desde los apartados confines de la tierra para conocerlo. Ejemplo singular en los anales de la ciudad, que un lector y perseguidor de celebridades literarias ansiara vivamente conocer a su ídolo…
Plinio el Joven, Cartas. Libro II. 3-8

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