Desde que vi la portada de "Terceros implicados" me enamoró porque desde siempre me ha gustado mucho la combinación del color rojo con el azul y desde entonces tenía entre ceja y ceja la firme intención de leer la novela, la primera novela de Almudena Fernández Ostolaza que leo y ya os digo que no será la única de esta autora que vaya a leer.
Nos situamos en Puentezara, un pueblo de la zona sur de España, en plenas fiestas patronales. Al día siguiente de finalizar las actividades festivas, se corre la voz por todo el pueblo que una anciana ha fallecido después de volver al lugar que la vio nacer después de mucho tiempo.
Para saber que es lo que ha sucedido exactamente, nos toparemos nuevamente con la jueza Inmaculada Alday y la forense Mary Jo. La investigación hace que tengamos, el lector y los personajes, que viajar al pasado para comprender lo que ha sucedido en el presente. De alguna manera, en "Terceros implicados" se vuelve a cumplir aquello de que no podemos huir del todo de nuestro pasado que es inamovible.
Leer "Terceros implicados" me ha permitido adentrarme un poco más en la vida del pueblo, en los secretos que pueden almacenar cada habitante y en el lado más oscuro que podemos tener las personas.
FICHA TÉCNICA:
Nº PÁGINAS: 260 Páginas.
AUTORA: Almudena Fernández Ostolaza.
EDITORIAL: Alrevés.
ENCUADERNACIÓN: Tapa Blanda.
TEMÁTICA: Novela Negra, Novela Policiaca.
AÑO DE PUBLICACIÓN: 2026.
ISBN: 978-84-10455-77-1
NOTA: 7/10
SINOPSIS:
El pequeño pueblo de Puentezara vive entre la devoción y las tradiciones. Nadie cierra las puertas con llave y nunca pasa nada… hasta que pasa.
Con la resaca de la fiesta mayor, corre la noticia del fallecimiento de una anciana. La perspicaz forense detecta señales inequívocas de asfixia: alguien la ha matado.
La víctima, Agustina Tina Díaz, llevaba décadas viviendo en Francia y había regresado al pueblo tras muchos años de ausencia para reencontrarse con sus raíces y mostrarle a su nieta la procesión de la Virgen. O quizá para cerrar cuentas pendientes que nadie imaginaba.
La jueza Inmaculada Alday deberá adentrarse en un entramado de secretos familiares, herencias sin repartir y viejas heridas que se remontan a los años sesenta, cuando la emigración, la vergüenza y el silencio sellaban el destino de muchas mujeres españolas.
Desde los barrios humildes de París hasta los olivares andaluces, el pasado comienza a reclamar su lugar.
Porque algunos secretos cruzan fronteras. Y algunas muertes empiezan mucho antes de que alguien deje de respirar.
Con la resaca de la fiesta mayor, corre la noticia del fallecimiento de una anciana. La perspicaz forense detecta señales inequívocas de asfixia: alguien la ha matado.
La víctima, Agustina Tina Díaz, llevaba décadas viviendo en Francia y había regresado al pueblo tras muchos años de ausencia para reencontrarse con sus raíces y mostrarle a su nieta la procesión de la Virgen. O quizá para cerrar cuentas pendientes que nadie imaginaba.
La jueza Inmaculada Alday deberá adentrarse en un entramado de secretos familiares, herencias sin repartir y viejas heridas que se remontan a los años sesenta, cuando la emigración, la vergüenza y el silencio sellaban el destino de muchas mujeres españolas.
Desde los barrios humildes de París hasta los olivares andaluces, el pasado comienza a reclamar su lugar.
Porque algunos secretos cruzan fronteras. Y algunas muertes empiezan mucho antes de que alguien deje de respirar.

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